Las 5 políticas de encuadre que toda consulta necesita

Muchas consultas funcionan “de palabra” hasta que aparece el primer conflicto: una cancelación de último minuto, un pago que no llega, un mensaje a medianoche. El encuadre escrito no es desconfianza; es claridad que cuida a ambas partes.
1. Política de pagos
Define cuándo y cómo se paga: antes o después de la sesión, qué métodos aceptas y qué pasa con paquetes o sesiones adelantadas. Un paciente que sabe las reglas no tiene que adivinarlas —y tú no tienes que recordárselas con incomodidad.
2. Cancelaciones y reprogramaciones
Establece un aviso mínimo (por ejemplo, 24 horas) y qué ocurre si no se cumple. No para “castigar”, sino para proteger un espacio que reservaste y que no puede ocuparse a última hora.
3. Retrasos
Aclara cuánto esperas y cómo se maneja el tiempo restante. Saber que la sesión termina a la hora pactada —llegue tarde o no— ordena las expectativas desde el inicio.
4. Comunicación entre sesiones
Define canales y horarios: por dónde se te contacta, para qué y en qué tiempos respondes. Esto previene el desgaste de estar “disponible siempre” y cuida el marco terapéutico.
5. Emergencias
Deja claro que la terapia no es un servicio de urgencias y ofrece, por escrito, a dónde acudir en una crisis (líneas de ayuda, servicios de emergencia). Es una de las políticas más importantes y más olvidadas.
Cómo presentarlas sin que se sientan frías
El tono lo es todo. Explica el “para qué” de cada política —cuidar el proceso y el tiempo de ambos— y compártelas al inicio, no cuando ya hay un problema. Un encuadre claro, comunicado con calidez, transmite profesionalismo y seguridad.
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